BCNPescaPronóstico de pesca · Barcelona y la costa catalana

Banco de material

Dona tu material de pesca viejo — o llévate el que necesites, gratis

Cañas al fondo de un armario, un carrete que nadie mueve desde hace diez años, media caja de anzuelos. Dónalos al banco de material. Revisamos cada pieza, la publicamos en esta página y se la damos al siguiente pescador que la necesite: gratis.

Casi todos los pescadores tienen más material del que usan. Se mejora la caña y la vieja acaba detrás de los abrigos. Se muere un familiar y deja una funda que nadie en casa sabe qué hacer con ella. Alguien prueba la pesca de mar un verano, compra el equipo entero y no vuelve nunca. Nada de eso está roto. Todo eso no hace nada.

Y cualquier tarde del año hay alguien en el espigón de la Barceloneta o en el muro del Port Olímpic peleándose con un equipo de supermercado de 20 €: una caña demasiado rígida para notar la picada, hilo lo bastante grueso como para que el pez lo vea, anzuelos tres tallas más grandes de lo que aquí vive. No va a pescar, va a concluir que pescar en Barcelona no funciona, y se va a equivocar.

El banco de material es el intercambio entre esas dos personas, y funciona en un solo sentido: entra gratis y sale gratis. Aquí no se vende nada, no se subasta nada, no se cobra en ninguno de los dos extremos y no hay comisión por el medio. No es una tienda y no es un mercadillo.

Hay una segunda razón, menos evidente y más urgente. El material de pesca no tiene una salida honesta cuando se tira. Una caña de carbono no se recicla en ningún contenedor de la calle, un carrete son seis materiales pegados entre sí, y el hilo de nailon tarda siglos en degradarse conservando exactamente la forma adecuada para matar a una gaviota o a una tortuga. Pasarle el material a alguien que lo va a usar no es un gesto bonito encima de tirarlo. Es la alternativa a tirarlo.

La tercera razón es la que hizo que valiera la pena montar esta página. Aquí se pesca en solitario: unos cientos de metros de muro, todo el mundo separado, nadie hablando. Poner una caña que funciona en manos de un principiante es la forma más rápida que conocemos de convertir eso en algo parecido a una comunidad: pescan algo, vuelven, y en dos temporadas son ellos los que tienen un carrete de sobra para pasar.

Qué le pasa a una caña que regalas

Cuatro etapas, y en ninguna hay una caja registradora.

  1. Está en un armario

    Una caña que se sustituyó, un carrete que nadie movió en diez años, una caja de anzuelos de un verano que no se repitió.

  2. Pasa por el banco de trabajo

    Se flexa, se prueba con carga, se lava la sal y se engrasa. El hilo degradado fuera y a eliminación, los anzuelos oxidados fuera, y puntera nueva donde falte.

  3. Sale al tablón

    Descrito con honestidad, sin precio, se lo lleva el primero que lo pide y lo recoge en persona.

  4. Pesca el primer pez de alguien

    Que es de lo que se trata, y el momento en que una tarde en el muro deja de ser una decepción y empieza a ser una costumbre.

Y cuando se les quede corta, vuelve y empieza otra vez con otra persona. Ese es todo el modelo.

Ahora mismo en el tablón

Todavía no hay cañas en el tablón

Todavía no hemos hecho la primera recogida, así que ahora mismo no hay nada que regalar. El día que entre una caña, un carrete o una caja de material y esté revisada, se publica en esta página y alguien se la lleva a casa.

Hay dos cosas que ayudan, y las dos llevan un minuto: dinos qué buscas, para que lo primero que llegue vaya directo a quien lo necesita, o mira en tu propio armario, porque la primera caña de este tablón tiene que salir de algún sitio.

Dinos qué necesitas

Qué aceptamos y qué no podemos pasar a nadie

Casi todo lo de la columna derecha te lo cogemos igual; simplemente no se lo damos a otro pescador. Lo único que no ayuda a nadie es decidir por tu cuenta que tu material no vale y tirarlo a la basura.

Sí, por favor Al tablón no
Cañas de cualquier longitud, de mar o de agua dulce, incluida una con la puntera rota o sin ella: una anilla es una reparación de dos euros y la hacemos aquí. Cañas partidas por el tramo. Un carbono roto no se puede dejar seguro, y las astillas que suelta son de verdad peligrosas. Tráela igualmente: las anillas, el portacarretes y el tapón acaban como recambios.
Carretes que aún giran, incluso los que raspan o chirrían. La mayoría están a un desmontaje, una limpieza y una gota de grasa de funcionar bien. Carretes sin bobina o sin el arco, salvo que sean un modelo común: entonces lo guardamos y lo emparejamos con la siguiente donación del mismo.
Bobinas de hilo sin abrir, y trenzado de cualquier antigüedad: el trenzado no se degrada como el nailon. Nailon viejo sacado de un carrete. Se degrada sin que se vea y rompe con carga, y perder un pez por el hilo de hace diez años de otro es una pésima presentación. Trae hasta el último trozo igualmente: lo eliminamos como toca, y el hilo suelto es lo más letal que deja atrás un pescador.
Anzuelos, emerillones, cuentas, perdigones, plomos, plumas y montajes, sueltos o en caja, en cualquier cantidad. Anzuelos oxidados. El óxido se come el alambre por dentro y un anzuelo que se abre con un buen pez es peor que no llevar anzuelo. Van a reciclaje de metal, afilados y separados.
Flotadores, plumas, señuelos, jigs y poteras, por muy mordidos que estén. Una potera sin pintura sigue pescando: el bicho va a la silueta. Señuelos con los tres puntas tan corroídos que se deshacen. Nos quedamos el cuerpo, le ponemos anzuelos nuevos y los viejos van a la caja de punzantes.
Cajas de pesca, cajas asiento, fundas, cubos, soportes de caña, frontales, sacaderas y salabres de caída. La mitad menos vistosa de un equipo es justo la que un principiante nunca presupuesta. Todo lo que solo tiene sentido como arte profesional: trasmallos, palangres, nasas. Aquí la pesca recreativa es caña y línea, y esto no es una manera de saltárselo.
Vadeadores, botas de vadeo, impermeables, guantes y ayudas a la flotación que sigan en fecha. El material que mantiene a alguien seguro sobre roca mojada es lo más valioso de esta lista. Chalecos automáticos con la botella disparada o caducada, tal cual. Dónalos y dilo: se rearman y se prueban antes de que nadie se los ponga.
Alfombrillas de desanzuelado, pinzas, desanzueladores, tablas de medir y herramientas de nudos: todo lo que devuelve un pez al agua deprisa. Bicheros y cualquier material de pesca submarina. La pesca submarina se licencia aparte en Cataluña, con sus propias normas y su certificado médico; no es algo que se entregue a un desconocido por una página web.
Libros, cartas náuticas, revistas de club antiguas y mapas de marcas dibujados a mano, en catalán, castellano o inglés. La libreta de alguien con dónde estaba el pez vale más que su caña. Cebo de cualquier tipo, congelado o no, y cualquier otra cosa perecedera. No tenemos dónde guardarlo y no se le debe dar a nadie.

Cómo funciona

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    Cuéntanos por encima qué tienes

    El formulario del final de esta página. Con una frase basta: «dos cañas de surf, una caja de anzuelos y algo que creo que es un carrete» es una descripción perfectamente válida. No hacen falta fotos, ni inventario, ni cuenta. Si dudas de si algo sirve, ponlo en el mensaje y pregunta: la respuesta casi siempre es que sí.

  2. 2

    Acordamos la entrega

    Respondemos en un par de días con hora y lugar en Barcelona. Si es un coche entero, o no puedes cargarlo, vamos nosotros a cualquier punto entre Castelldefels y Mataró. Lo pequeño se puede enviar por correo y te damos la dirección. Nada de esto se cobra, y tampoco se le cobra nada a quien lo recibe.

  3. 3

    Cada pieza se revisa, se limpia y se describe con honestidad

    Las cañas se flexan de punta a puño y se miran las anillas por si tienen surcos. Los carretes se desmontan, se lavan de sal, se engrasan y se prueban con carga. El hilo degradado se retira y va a eliminación; los anzuelos se revisan de uno en uno por si tienen óxido. Lo que necesita reparación la recibe, o se publica diciendo que la necesita. Nunca se describe nada mejor de lo que está.

  4. 4

    Se publica en el tablón de esta página, gratis

    Se publica con qué es, en qué estado está y para qué sirve. Se lo lleva el primero que lo pida, y lo recoge en persona. Lo que nadie pida en tres meses va a una escuela o a un club que lo vaya a usar, o se desguaza para recambios y se recicla: no se queda en un garaje siendo una buena intención.

Las condiciones para llevarte algo

Seis, y son tan cortas como parecen. No hay solicitud, no hay que justificar nada y no hay lista de espera.

Anzuelos, plomo e hilo: manéjalos como toca

Guarda o precinta los anzuelos antes de entregar nada. Una bolsa con anzuelos sueltos dentro es la forma de que alguien que te está haciendo un favor acabe en urgencias. Los de tres puntas sobre todo: pégalos con cinta a un cartón, con las puntas hacia dentro.

El plomo se puede donar y no se puede manejar a la ligera. Plomos, perdigones y lastres viejos son bienvenidos: se reutilizan durante décadas. Mantenlos lejos de los niños pequeños, que nadie los lleve sueltos en el bolsillo, y lávate las manos después de clasificar una caja.

Nunca tires nailon suelto a la basura ni lo dejes en las rocas. El hilo de nailon es lo más letal que deja atrás un pescador: no se degrada y conserva exactamente la forma que atrapa la pata de una gaviota o la aleta de una tortuga. Tráenos hasta el último trozo, incluidos los enredos del fondo de la caja. Lo cortamos en tramos cortos y lo eliminamos como toca, sirva o no para pasarlo a alguien.

Saca las pilas de todo lo que sea electrónico. Frontales, avisadores de picada, sondas y cuentahílos llegan tarde o temprano con una pila corroída dentro, y una pila que gotea estropea el aparato y todo lo que va con él.

Ofrece material, pide material, o las dos cosas

Un solo formulario para las dos direcciones. No se cobra nada, no se vende nada, y tus datos se usan para organizar esto y para nada más.

De qué se trata
Quién eres

A dónde van tus datos

Tu nombre, correo y mensaje llegan por email a una persona y no van a ningún otro sitio. No se vende ni se cede nada, no se usa para publicidad, y todo se borra en cuanto se hace la entrega.

Aviso de privacidad completo

Preguntas sobre donar y pedir

¿El material es gratis de verdad o hay truco?

Gratis de verdad. No se vende nada, no se cobra en ninguno de los dos extremos, no hay comisión, esta página no lleva publicidad y nada de aquí es un embudo hacia el servicio de licencias que sí cobramos. El banco de material nos cuesta tiempo y algo de grasa, y compensa porque una costa con más pescadores es una costa mejor para pescar.

¿Necesito licencia para llevarme material del tablón?

No. Tener una caña no requiere nada. Lo que sí necesitas es una licencia de pesca recreativa antes de usarla en cualquier punto de Cataluña, también desde la playa, y conviene resolverlo antes de recoger el material y no después: la página de normativa explica qué hace falta y la de licencias cómo conseguirla.

¿Puedo donar si no estoy en Barcelona?

Sí. Recogemos en cualquier punto entre Castelldefels y Mataró, y lo que quepa en una caja se puede enviar por correo: dínoslo en el formulario y te damos una dirección. Y si eres visitante y compraste un equipo barato para una semana y no te lo puedes llevar en el avión, esto es exactamente lo que hay que hacer con él en vez de dejarlo en el piso.

¿En qué estado tiene que estar?

Que funcione, o que le falte poco para funcionar con una tarde de taller. La tabla de arriba es la versión detallada, pero la respuesta corta es: mándalo y ya decidimos nosotros. Lo que más pasa en esta página es que alguien se disculpe por una caña que resulta ser lo mejor del tablón de ese mes.

No hay nada en el tablón. ¿Esto funciona de verdad?

Es nuevo, y todavía no hemos hecho la primera recogida, así que ahora mismo no hay ninguna caña que repartir, con toda honestidad. Las primeras se publicarán en esta página en cuanto pasen por el banco de trabajo. Conviene saber también cómo se comporta el tablón después: las cosas se publican el día que están listas para entregar y se retiran quince días después de irse, así que un tablón vacío es un estado normal y no uno abandonado. En cualquier caso, lo útil que puedes hacer es decirnos qué buscas, y lo cruzamos con lo primero que llegue.

¿Puedo pedir algo concreto?

Sí, y es lo más útil que puedes hacer. Di a qué quieres pescar y desde dónde, en el mismo formulario, y va a la lista de peticiones. Cuando llegue una donación que encaje, recibes un correo. La mayor parte del material de esta costa se reparte así, no reclamándolo del tablón.

¿Mi hilo viejo os sirve de algo?

Como hilo, normalmente no: el nailon se degrada en la bobina se pesque o no, y pasar hilo que rompe con carga es la manera de que un principiante pierda su primer pez decente. Como problema de residuos, desde luego: tráelo. El nailon suelto mata aves marinas y tortugas durante décadas y una casa no tiene dónde meterlo. Nos quedamos hasta el último trozo, incluidas las perrucas y los restos de bajos de línea.

¿Comprobáis que lo que dais es seguro?

Cada pieza, una por una. Las cañas se flexan de punta a puño, los carretes se prueban con carga, los anzuelos se revisan por si tienen óxido, el hilo degradado se retira y va a eliminación, y los chalecos se rearman y se prueban antes de que nadie se los ponga. Nada partido, oxidado ni degradado llega al tablón. Si algo necesita reparación, o la hacemos o lo publicamos diciéndolo, nunca las dos cosas en silencio.

¿Qué pasa con lo que nadie se lleva?

Después de tres meses en el tablón va a una escuela, un club o un grupo juvenil que lo vaya a poner en manos de alguien, y si no hay quien lo quiera se desguaza para recambios y el resto va a reciclaje, separando metal, plástico y carbono. Nada se queda en un garaje siendo una buena intención, y nada de lo donado aquí acaba entero en un vertedero.

¿Queréis dinero o voluntarios?

Dinero no: no aceptamos donativos en efectivo, no somos una entidad benéfica registrada y no queremos serlo. Manos es otra cosa: si sabes revisar un carrete, montar una anilla o conducir una furgoneta un sábado, dilo en el formulario. Y la aportación más valiosa que hace nadie es llevarse a un principiante una tarde con la caña que le acabas de dar.